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Articulo por Nacion.com El Períodico de Costa Rica - http://www.nacion.com
Barra de Parismina, Limón. Los habitantes de Barra de Parismina están listos para la temporada de desove de tortugas, más que todo las baulas, que se inicia esta semana.
Se trata de una iniciativa que promueve, de manera conjunta, la protección de estos animales y el desarrollo económico del pueblo.
Actualmente, el 60% de la población ve en la temporada de tortugas (marzo-octubre), una oportunidad de mejorar sus ingresos.
Contrario a lo ocurrido antes del año 2000, la ganancia económica no proviene del saqueo de nidos o de la matanza para vender la carne.
Ahora las familias generan sus ingresos mediante el alquiler y venta de comidas a voluntarios, extranjeros y nacionales.
Familias reciben a voluntarios, quienes pagan ¢10.000 por hospedaje y comida.
Este año, 18 jóvenes vigilarán seis kilómetros de playa, junto a asociación.
“Era algo normal; la necesidad de sobrevivir nos animaba a esa masacre, las fuentes de trabajo eran muy pocas”, explicó Alberto Morales, vecino de la zona quien pasó de depredador a conservador.
Los visitantes pagan ¢10.000 por día, de los cuales ¢6.500 van para la familia que les brinda una habitación y tres comidas. Los restantes ¢3.500 son para la Asociación Salvemos a la Tortuga de Barra de Parismina (Astop), la cual utiliza ese dinero en el pago de guías y de vigilantes en la playa para evitar la matanza y robo de huevos.
El año pasado llegaron 300 voluntarios; 200 se hospedaron en casas y los restantes 100 –quienes venían en grupos– se quedaron en los tres hoteles de de la comunidad.
Este año 18 jóvenes se convertirán en guías y encargados de patrullar los seis kilómetros de playa en la zona de Parismina.
Con ese objetivo, trabajaron en la construcción de un vivero, el cual se levantó frente a la playa.
Se trata de un recinto de 32 metros de longitud por 4 de ancho. En él se van a enterrar durante dos meses los huevos que las tortugas desoven en la arena. Al cabo de este tiempo, se sacan para que las pequeñas tortugas regresen al mar.
“A estos muchachos, todos vecinos de Barra de Parismina, les corresponde vigilar cada noche un tramo de la playa. A cambio de este trabajo, reciben diariamente un incentivo económico”, dijo Vicky Taylor, presidenta de Astop.
Cabe resaltar que, cuando la temporada de tortugas está en su máximo apogeo, quienes tienen lanchas ofrecen a los turistas viajes para conocer los canales.
“Además, se dan clases de español, de bailes tropicales como salsa o merengue. Algunas señoras venden artesanías, comidas típicas, collares, e incluso hacen trenzas rastas”, agregó Taylor.